Ubicadas en el distrito del Eixample, las Casas Cerdà son tres edificios muy similares que conforman tres de los cuatro chaflanes del cruce entre las calles Consell de Cent y Roger de Llúria. Son edificios entre medianeras de viviendas que comparten las mismas directrices tanto urbanísticas como soluciones constructivas.
Se trata de edificios que cumplen de manera bastante exacta los parámetros propuestos por Ildefons Cerdà por el Eixample; profundidades edificables en torno a diez metros y de alturas entre cuatro y cinco plantas. Compositivamente todos ellos presentan composiciones de geometrías muy regulares que potencian la componente vertical tanto en los ejes como en las proporciones de ventanas. Las soluciones constructivas son sólidas y austeras y las decoraciones son simples, ofreciendo sólo riqueza visual con la presencia de esgrafiados en las fachadas a calle.
Los tres edificios son equivalentes en todos los aspectos. Dos de ellos, los números 340 y 371 de Consell de Cent, son idénticos y sólo se diferencian del tercero por el material de las barandillas y la presencia de esgrafiados. Estos dos edificios muestran una composición de fachadas tan regular y ritmada que la única referencia a la centralidad viene dada por un solo balcón en medio del chaflán. Ni siquiera la dimensión del balcón correspondiente al balcón central se sale del canon de la fachada. En sus fachadas completamente planas, los ejes verticales de balconeras con barandilla integrada en el muro de fachada son contrarrestados por pequeñas cornisas que separan las plantas. Los esgrafiados aportan riqueza de formas y colores a unas fachadas en las que domina la austeridad compositiva y decorativa. Su distribución en altura es una planta baja y cuatro pisos. La azotea sustituye el balcón por una ventana cuadrada. Presenta un ático de reciente construcción que se realizó con la transformación del edificio en hotel. El rasgo diferencial de estos dos edificios es la utilización de barandillas de cerámica en todas sus balconeras.
Por otro lado, el edificio de Consell de Cent 369 con Roger de Llúria 51, aunque sigue las mismas directrices formales y urbanísticas de los otros dos, mantiene dos soluciones constructivas en fachada diferenciadas; la utilización de barandillas metálicas y la incorporación de galerías vidriadas en las dos esquinas del chaflán. En este caso mantiene la solución de balconera hasta la azotea y no dispone de esgrafiados de fachada.
Las distribuciones interiores están ordenadas con pocas escaleras comunitarias y pisos amplios bien iluminados. La planta baja de los tres edificios presenta aperturas por locales con arcos escarzanos sin decoraciones.
El tejado de los tres es plano con azotea. El perímetro del coronamiento se soluciona con un alféizar de obra macizo apoyado sobre una cornisa de perfil continuo de carácter clásico.
Artísticamente cabe destacar los delicados esgrafiados, atribuidos al artista italiano Bellamini, donde aparecen una retahíla de figuras humanas idealizadas sobre pedestales y otras formas ornamentales clasicistas. Destaca la utilización de los esgrafiados por parte del artista para añadir un orden clásico a las fachadas, especialmente en torno a las desnudas aperturas, como son entablamientos y frontones.
Las casas Cerdà, construidas en 1863, corresponden perfectamente a una de las tipologías propuestas en el Plan de Reforma y Ensanche, aprobado en 1859, y concretamente a una de las posibles soluciones para los polémicos chaflanes del Plan Cerdà: inmediatamente después de la aprobación de la "Ley del Ensanche de Barcelona" en 1859 se crearon empresas para fomentar su creación y construcción. El desarrollo urbanístico de Barcelona tuvo como eje el Paseo de Gracia, donde los diversos jardines de esparcimiento que había se fueron convirtiendo en teatros a medida que afluía la población. El primer sector del Eixample que se edificó fue la llamada posteriormente "Derecha del Eixample", entre el Paseo de Gracia, el Paseo de Sant Joan, la Gran Via y la Diagonal, donde se construyeron las casas de Cerdà y el Pasaje Permanyer (1864), que actuaron como potenciadores del resto de la zona. El terreno comprendido en la confluencia de la calle de Llúria y la calle del Consell de Cent fue nombrado popularmente desde su fundación Plaza Cerdà, pero realmente la atribución de este nombre se debe al propietario de los terrenos, Josep Cerdà i Soler, comerciante barcelonés que lo cedió para la apertura y organización de las calles.