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Fábrica Vapor Bonaplata
autoria desconeguda
Josep Bonaplata y Silvestre Puig fundaron la sociedad “Bonaplata y Cía” en 1829, especializada en la fabricación de hilados, tejidos y estampados de color. En 1831 pasó a llamarse “Bonaplata, Vilaregut, Rull y Cía.”; emplazada originariamente en un edificio preexistente de la calle Tallers, núm. 52 (propiedad de Francesc Guiu). Posteriormente, se efectuó la compraventa de terrenos de Francesc Guiu, Ramon Prats i Pi y una antigua fábrica de indianas ocupada por el Colegio de Sant Vicenç Ferrer. Entonces, se realizaron obras de reforma y ampliación bajo la dirección del maestro de obras, Domènec Vidal. Como consecuencia de las primeras revueltas obreras (ludismo), la fábrica objeto de estudio fue incendiada y destruida.1832
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1833 - 1834
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1834
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1838
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1839
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1836 - 1840
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1840
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1842 - 1844
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1846
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1847
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1844 - 1848
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Mercado de Santa Caterina
Josep Buxareu i Gallart, Josep Mas i Vila
El lugar en el que se alza el mercado de Santa Caterina es el resultado de la superposición de numerosos estratos históricos que empiezan a partir de la edad del bronce, con una necrópolis de la que todavía quedan algunos restos. En el siglo XIX se construyó el primer mercado sobre las ruinas de una estructura monacal, y la última intervención se propone remediar los déficits estructurales y de organización del antiguo mercado. El proyecto se plantea desde la superposición entre lo viejo y lo nuevo, desde una concepción de la actuación que quiere establecer una continuidad con esta serie de superposiciones históricas. Se reducen el número de paradas y se crean unas líneas de fuerza en su interior que generan nuevas conexiones entre las calles de los alrededores. La nueva cubierta se superpone a la vieja fábrica perimetral y recupera su imagen desde las casas vecinas, a la vez que se basa en un principio estructural de fragilidad estable. -
1847 - 1848
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1848
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Casa Bernardí Martorell
Ubicada en el Distrito de Ciutat Vella, esta casa de vecinos entre medianeras se localiza en la manzana delimitada por las calles del Hospital (desde donde se produce el acceso principal), de Robador, de Sant Rafael y la rambla del Raval. Además, este edificio aloja el acceso al Passatge de Bernardí Martorell, que comunica la calle del Hospital con la de Sant Rafael. La finca, siendo partida por el pasaje, acoge un edificio formado por dos cuerpos unidos por medio de un arco sobre el que también se ha construido. Aún así, la estructura en alzado de la fachada principal muestra una apariencia compacta y comprende planta baja, tres plantas, un ático y un segundo ático producto de una remonta moderna. La planta baja, terminada en piedra de Montjuïc, está configurada por cuatro arcos escarzanos que dan acceso a las tiendas y un arco de medio punto central que da acceso al pasaje, donde se encuentra el vestíbulo del inmueble. Este arco destaca por estar enmarcado de dos semicolumnas dóricas acanaladas que sostienen un entablamento a base de triglifos y metopas. Esta obra neoclásica que algunos autores han datado erróneamente hacia el s. XVI, estaba rematada anteriormente por dos esculturas sedentes de los dioses Marte y Apolo, hoy desaparecidas. Las aberturas, alineadas en ejes verticales, presentan dimensiones decrecientes en altura y se presentan enmarcadas con montantes y dinteles de piedra moldurada y en platabandas. Los balcones, de voladizo decreciente y sostenidos sobre ménsulas en forma de voluta de piedra y con los ángulos redondeados, se presentan cerrados con barandillas de hierro fundido con una potente ornamentación en forma de tracería neogótica. Los muros se presentan revestidos con un estuco que, por medio de una variada policromía, toma el aspecto de sillares de mármol blanco con betas grises. Sin embargo, el elemento característico de este edificio es su profusa ornamentación a base de apliques de terracota en relieve insertados en cuarteles verticales de estuco entre balcón y balcón. Este tipo de ornamentación, muy típica de la arquitectura barcelonesa de las décadas de 1840 y 1850, dota de gran plasticidad a las fachadas de la ciudad. Las terracotas de esta finca presentan forma de candelabros vegetales entrelazados y de composición ascendente, a base de putti, cabezas de león, estipes en forma de fauno, jarrones y hojas de acanto. Las sobrepuertas de los balcones del principal también están ornados a base de relieves de terracota, en este caso consistentes en alegorías en la industria textil por medio de escenas fabriles protagonizadas por niños El ático, separado del resto de pisos por una cornisa moldurada que sirve de losana en los balcones con pretiles que la abren en la calle, también está decorado con relieves de terracota a base de guirnaldas florales. La fachada queda rematada por un segundo ático añadido durante la primera mitad del s. XX, con sus balcones ampitadores sobre la cornisa que antiguamente definía la línea de la solera de la azotea.1849








































