Ubicado en el límite del distrito de Ciutat Vella, el Arc de Triomf es un edificio aislado que preside el Paseo de Lluís Companys en su confluencia con la calle de Trafalgar y la avenida de Vilanova.
Se trata de una construcción de estructura simple formada tan solo por un gran arco monumental flanqueado de dos parejas de semicolumnas gigantes a ambos lados. Las paredes que definen el intradós del arco contienen, a ambos lados, el acceso al interior de los pilares del mismo. Siendo pilares no macizos, el espacio interior se define por una serie de tabiques y arcos que sostienen la estructura. Además, en estos espacios nacen las dos escaleras helicoidales que procuran el acceso a la azotea superior, escondidas dentro de las semicolumnas que flanquean el arco. El acceso a la azotea se produce por medio de dos bostezos en forma de corona que sirven de modelo de las otras seis cupuletas ornamentales que rematan la construcción.
La principal característica del arco de triunfo es su configuración material, fundamentada en la utilización del ladrillo visto ornamentado con cerámicas acristaladas y con algunos detalles en piedra. Efectivamente, aunque la cimentación y el basamento se realizó por medio de grandes sillares de piedra de Montjuïc, la estructura visible del edificio es fundamentalmente cerámica, haciendo su construcción más fácil y barata. Además, la configuración formal del edificio se convierte en un catálogo de los recursos ornamentales del último eclecticismo encarado al primer modernismo, aunque algunos autores han querido encontrar similitudes con la arquitectura neo-mudéjar, prácticamente inexistente en Cataluña.
En cuanto a la ornamentación, esta se basa en el juego de volúmenes proporcionado por los entrantes y salientes en función de la disposición de los ladrillos. El basamento del monumento destaca por la forma de cuña de las bases de las semicolumnas, así como la disposición de bandas horizontales de ladrillos amarillos y rojos. Este basamento queda rematado por un friso corrido de cerámica vidriada amarilla y verde con motivos vegetales. Dentro de este basamento quedan incluidos, en el intradós del arco, los dos accesos al interior del edificio, configurado por puertas trillizas cerradas con rejas de hierro forjado que contienen las cuatro barras y la Creu de Sant Jordi.
Las impostas del arco están ornamentadas con capiteles florales de piedra y unos relieves en forma de murciélago (emblema adjudicado a Jaime I el Conquistador). Aunque la bóveda del arco está hecha de ladrillo, en las fachadas se manifiesta, mediante dovelas de piedra esculpidas, una gran corona de laurel que aguanta los escudos de las 49 provincias que formaban el reino de España en el año 1888. La llave de ambos arcos presenta la escuda de la ciudad dimensiones. Las enjutas del arco muestran decoraciones con cerámica vidriada de color suelo y relieves hechos con ladrillo. La coronación del edificio es la parte más interesante. Encima de un friso de ménsulas que recorre las cuatro fachadas del edificio reposan cuatro frisos escultóricos de piedra. El friso del lado de montaña, titulado "Barcelona Recibe las Naciones", fue esculpido por Josep Reynés i Gurguí y muestra Barcelona como una dama coronada y entronizada extendiendo los brazos a ambos lados, rodeada de otras damas que representan a España, la República Francesa, el Imperio Austrohúngaro, el Imperio Británico y el Imperio Británico otros. El friso del lado del mar, titulado "Recompensa", fue una obra temprana de Josep Llimona i Bruguera y muestra, en un lenguaje más contenido, en Barcelona otorgando los galardones a participantes de la Exposición, entre los que destaca España con su león y Francia con el sombrero frigio. El friso del lado Besòs, obrado por Torquat Tasso i Nadal, se titula "Apoteosis de las Artes y las Ciencias" y muestra al dios Apolo rodeado de alegorías femeninas y masculinas de la arquitectura, la escultura, la literatura, la pintura, la música y la geografía, entre otros. El friso del lado Llobregat, obrado por Antoni Vilanova i March, se titula "Apoteosis de la Agricultura, la Industria y el Comercio" y muestra una victoria que recibe el homenaje de varios personajes que le traen frutos y engranajes como atributos de la agricultura y la industria, bajo la mirada de Hermes, representante del comercio.
Cada uno de estos frisos queda flanqueado por los capiteles de las semicolumnas que rodean al monumento. Estos capiteles abstractos hechos de ladrillo están adornados con esculturas de piedra realizadas por Manuel Fuxà Leal y Pere Carbonell i Huguet. Representan doce victorias aladas o famas que, reposando sus pies sobre esferas, levantan los brazos luciendo coronas de flores y laurel y trompetas de hierro fundido. El edificio queda rematado por una cornisa a base de ménsulas de ladrillo y paneles de cerámica vidriada amarilla en forma de estrellas. En el centro de las dos fachadas principales (montaña y mar), este friso queda interrumpido por la presencia del escudo de armas completo de Alfonso XIII flanqueado por dos leones. Rematando el edificio, ocho cupuletas de ladrillo revestido de cerámica amarilla y verde (dos de las cuales funcionando como bostezo) adornan la azotea, todas rematadas con unas inmensas coronas condales hechas de cerámica vidriada de color suelo.